Un matrimonio basado en respeto y comunicación

Santo Domingo, Rep. Dom._Tener el don de ayudar a otros matrimonios a solucionar alguna situación difícil, es una de las mejores bendiciones que han recibido José Arturo Estévez y Karina de Estévez, una pareja que, desde el día en que se dieron el sí, decidieron honrar el juramento que hicieron ante Dios de amarse y respetarse para toda la vida.

Ser mensajeros del Señor para llevar la palabra clave a los hogares que batallan contra el flagelo del divorcio es un llamado que ambos valoran de manera tal, que no escatiman esfuerzos para acudir en ayuda de quienes lo solicitan, ya que entienden que el matrimonio es la piedra angular para una sociedad en valores.

A punto de celebrar 35 años de casados, los esposos cuentan su historia de amor, un encuentro que se inició en la iglesia donde se congregaban desde temprana edad, y luego de tres años de noviazgo sellaron su compromiso de amor ante el altar.

De su vida de casados explican que, como todas las parejas, han tenido sus diferencias en el hogar, sobre todo en la primera etapa de convivencia, pero gracias a Dios han sabido navegar entre las dificultades y salir airosos.

“Nosotros creemos fielmente en Dios, Él es la clave para mantenernos firmes. Sin Él no podríamos disfrutar de la paz y tranquilidad que reina en nuestro hogar y matrimonio. Jesús es el responsable del don que tenemos mi esposa y yo de ayudar a otras parejas a salvar su relación,” explica José Arturo Estévez con palabras que son corroboradas por su amada, entre tiernas miradas y agarraditas de manos.

Al hablar de la crisis matrimonial, Estévez explica que pasa por cuatro etapas: “la del corazón herido, que es en la que se hacen cosas que lastiman; la de hielo, en la que todo se vuelve frío; la de piedra, es una etapa que endurece el corazón y en la que el sentimiento del amor se paraliza. De la última etapa, que es la insensible, asegura que es la parte más difícil, pero entiende que el Señor tiene la última palabra y si se trabaja desde el principio se puede lograr una reconciliación real y sin resentimiento.

Con más de dos décadas trabajando con parejas que buscan fortalecer su unión para mantener una vida matrimonial en armonía y apegada a los principios de Dios, no puede ocultar la alegría que le produce llevar consejos espirituales a quienes les solicitan ayuda.

Estos pastores, que por más de 20 años dirigen la Iglesia de Cristo, Ministerios Elim, coinciden en que la felicidad no viene con el matrimonio sino que se construye con el paso del tiempo. La negociación y crear vínculos fortalecen la unidad y permiten que la pareja se extrañe de tal modo que siempre busquen un espacio para dos.

Irse de compras y una vez al mes salir a cenar, forma parte del estilo de vida que ambos diseñaron para pasar más tiempo juntos, a lo que le suman darse muestras de afecto.

Otras de las actividades que realizan es hacer turismo interno. Se van de resorts ciertos fines de semana, además de salir de vacaciones fuera del país, lo cual hacen muy a menudo porque  José Arturo es médico de profesión y tiene que viajar a diferentes partes del mundo a dictar charlas, eventualidad que  aprovechan para hacer de cada visita momentos únicos e inolvidables.

De sus tres hijos, Karen, Gabriel e Ivanna, dicen que son la prenda sagrada de sus vidas, la razón que los mueve a luchar para llegar a la meta: “Nosotros somos el espejo en que se miran y debemos dejar el mejor legado”.

Consejos
“Cuando alguien nos pide auxilio por alguna debilidad en su relación, lo primero que hacemos es tratar de escuchar el problema que les afecta, analizarlo y de una forma sutil, dar nuestros consejos basados en principios bíblicos”, dijo Karina de Estévez sentada en la terraza de la residencia de los esposos Patricia Milán y Ángel Manuel Pérez, justo en el mismo escenario donde cada viernes se reúnen con 47 parejas que pertenecen al ministerio que dirigen.

Según su experiencia en consejería, una de las principales causas por la que existen tantos divorcios es el factor económico y la ambición de tener cosas que resultan innecesarias. Y, en algunos casos, porque la pareja, aún teniendo su hogar, le permiten a los padres intervenir en los asuntos que deben resolver ellos. Coinciden en que, después que el ser humano se casa, debe hacer de su pareja una sola persona.

Fuente: www.jornadapolitica.org/listindiario

Autor entrada: www.jornadapolitica.org

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