Individualismo, corrupción e impunidad

Por: José Antonio Castro

Santiago, Rep. Dom._“El ser humano es un ser político, es decir, sociable por naturaleza, que necesita a la sociedad y la cultura que ésta aporta para realizarse de acuerdo con las capacidades que le son propias”. Aristóteles.

Animarse a escribir algo que lleve como título dos conceptos, tan manoseados en los medios de masas y en las conversaciones más informales del país, como corrupción e impunidad, es arriesgarse a que nadie lo lea, o parecer otro tonto más que escribe sobre lo mismo; no obstante, seguir sentado viendo como nuestro país en las últimas décadas pasa de un escándalo a otro escándalo de corrupción.

Acompañado además de un nivel de impunidad que espanta, es peor; escribir estas líneas, por lo menos sirve como un desahogo y aliento, que permite plasmar en un escrito tanta frustración e impotencia que siente una parte de esta sociedad, la cual ha soñado con un futuro mejor para sus hijos/as.

Es cierto que nuestra joven historia como república, ha estado llena de muchos líderes corruptos y de una conducta reprochable en todos los sentidos; pero no es menos cierto, que las páginas de nuestra historia, también se regocijan en mostrar la entrega sin par de tantos hombres y mujeres que lo dieron todo, incluso sus vidas, sólo con el interés de ver una patria libre, soberana y desarrollada, guiada por hombres y mujeres honestos y comprometidos con la verdad.  ¿Pero qué ha pasado, por qué tanta corrupción e impunidad?

Una de las tantas respuestas a ésta pregunta la he encontrado, en una palabra: individualismo. Pareciera imposible explicar todo el robo e injusticia cometido contra del erario en las últimas décadas, con una sola palabra, pero es así, ésta es una de las consecuencias del individualismo.

Desde el siglo pasado los dominicanos logramos algunos cambios y transformaciones que pueden servir de ejemplo de como sí se puede transformar ésta realidad, que también en  el pasado parecía imposible; veamos  algunos ejemplos:  La resistencia contra la dictadura de Trujillo y su liquidación física es un ejemplo de ambas cosas, el dictador permaneció tanto en el poder, porque logró dividir grandemente la sociedad dominicana y no se pudo combatir  de manera colectiva, sino hasta que otros intereses, incluyendo los patrios, lograron su muerte.

Otro hecho de alta relevancia es la Revolución de Abril, sólo comparable con la Restauración de la República. Este hecho logró cohesionar de manera masiva la sociedad dominicana, donde sólo unos pocos traidores y renegados del legado de los patricios, no hizo causa común con los ideales de la gran gesta de abril.

También, uno de los casos más emblemáticos es la cohesión y agrupamiento de los sectores progresista de la época en contra de la Banda Colorá y los doce fatídicos años de Joaquín Balaguer: clubes, grupos culturales, artísticos, intelectuales, sectores religiosos y sobre todo políticos, juntos, unidos todos con tal de sacar del poder a los balagueristas y sus secuaces.

Concluyo estos ejemplos con tres hechos más recientes que demuestran que nuestro pueblo sí puede lograr, sino erradicar, por lo menos controlar en gran medida la corrupción y desterrar para siempre la impunidad: el primero es la lucha por el 4%, el segundo el aglutinamiento social a favor de preservar a Loma Miranda y por último la lucha contra la instalación de la cementera en el parque ecológico y de biodiversidad Los Haitises.

Estos tres hechos han demostrado que como pueblo podemos lograr este gran objetivo, si bien son males que no solo afectan a nuestro país, sino que es un cáncer que ha penetrado en todas las esferas en el mundo, pero, aun así, nuestro primer esfuerzo es el de combatir y sepultar para siempre estas prácticas de nuestro terruño.

¿Pero dónde está el gran obstáculo? Nos encontramos hoy en medio de una sociedad que promueve el individualismo a un nivel impensable, tan así es, que no nos importa si mi vecino come o no un día, mientras yo boto comida, da lo mismo pasarle por encima a mi propio hermano, padre o madre para lograr mis objetivos individuales, me importa lo mío, el resto que se joda.

Esa mentalidad es fruto de un capitalismo salvaje, que promueve el consumismo como ente fundamental de su estrategia y que nos lleva a vivir en deuda constante y a hacer todo solo por dinero y placer.  Una muestra de este descalabro de la cohesión social y del actuar no pensando en el bien común, es una encuesta recién realizada en el país, la cual determinó que más del 60% de los dominicanos/as habilitados para votar, no les importa si el político a elegir es o no corrupto, si ha estado preso por corrupción o no, es decir, no importa si es honesto o no, de lo cual se pudiera entender que el  elector ve otros atributos en el candidato, pero no es así, lo que importa es que él me garantice algo para mí, es que cuando gane me consiga un puesto, una “botella” o pueda dejarme caer de vez en cuando una  borona.

Nos encontramos en un país donde todavía con un salami, una botella de romo o cien pesos se compra un voto y para la mayoría lo que importa es lo que pueda conseguir al votar por alguien. Mientras exista esa mentalidad mercantil que fomenta aún más el individualismo, no podremos cohesionarnos como pueblo y lograr construir un país que vele por el buen uso de los recursos públicos y que castigue como se merece a todo aquel que se aproveche de su cargo para enriquecerse, afectando con ello a muchos dominicanos que viven en la miseria.

Debemos recuperar los espacios colectivos que nos permitan luchar por un mejor país, por funcionarios probos, que lleguen a los puestos públicos a servir y que su máximo interés sea ser reconocidos por su gran aporte y no por lo mucho que robe. Es necesario emular tantos momentos en que unidos logramos dar un salto como país.

No podemos desfallecer, los corruptos apuestan a que todos somos iguales, a que todos queremos lo mismo, enriquecernos rápidamente y vivir sin honor, que sólo el dinero y el poder sean los “valores” que imperen en la sociedad; pero sé que escondido en el alma de cada dominicano/a hay un Duarte, un Santiago Rodríguez, Luperón, una Petronila Gau, una Mama Tingó…, y que más temprano que tarde, este pueblo despertará y dejará de lado el individualismo y se unirá para refundar la patria.

Autor entrada: www.jornadapolitica.org

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